Ubicado a solo 500 metros del Palacio de Diocleciano, el moderno y acogedor apartamento Bonnie en el centro de Split ofrece vistas al mar y WiFi gratuito en pleno corazón de la ciudad. Este apartamento cuenta con una habitación con tres camas y entrada privada, combinando comodidad y conveniencia para los huéspedes.
A poca distancia a pie, la propiedad se encuentra también a 1,5 km de la playa Bacvice y a 1,7 km del estadio Park Mladeži. Está situada a 10 km del Parque Arqueológico Salona, mientras que el Museo Arqueológico de Split, el Estadio Poljud y la estatua de Gregorio de Nin son puntos culturales cercanos que enriquecen su estancia. El aeropuerto está ubicado a 24 km y ofrece un servicio de traslado por un coste adicional.
El alojamiento climatizado dispone de dos dormitorios independientes y una sala de estar amueblada con sofá cama y zona para sentarse. La cocina americana totalmente equipada incluye horno, placa vitrocerámica, frigorífico, lavavajillas, microondas así como facilidades para preparar té y café que cuentan con hervidor eléctrico y cafetera. Entre otras comodidades destacan plancha con tabla, calefacción, tendedero para ropa, lavadora y escritorio.
Los huéspedes disponen además de artículos gratuitos en el baño equipado con ducha sin escalones, allí se proporcionan champú, jabón corporal secador del pelo. Para su entretenimiento hay televisión pantalla plana con canales por cable mientras que WiFi está disponible en todas las áreas del apartamento. Los servicios incluyen aparcamiento privado dentro del recinto junto al traslado aeropuerto (recargo extra). Detectores contra humo garantizan seguridad dentro esta propiedad libre fumar.
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Muy buena ubicación, a pocos minutos caminando de la Riva y el Palacio. Apartamento moderno y limpio, con aire acondicionado y buena presión en la ducha. Camas cómodas, cocina funcional y recién renovado, con todo lo necesario a mano. El anfitrión fue muy atento, respondió rápido, puntual y permitió dejar las maletas tarde, además dejó galletas y una botella de vino en la nevera para recibirnos. Aunque el estacionamiento fue complicado, el lugar era tranquilo pese a estar justo al lado del casco antiguo.









